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El colesterol
EL PÚBLICO está enterado de que tener alto el colesterol es malo para
su salud, y aunque hay personas que saben que el colesterol se relaciona con
las grasas, que obstruye las arterias y puede provocar infartos, la mayoría
desconoce que se trata de un compuesto químico indispensable para el funcionamiento
normal de nuestro organismo, y en ocasiones piensa incluso que es una
enfermedad.
¿Qué es el colesterol?
a) El
colesterol es un compuesto químico.
b) El
colesterol es un alcohol que pertenece al grupo de los esteroides:
es un esterol.
Los esteroides son compuestos a los que
generalmente se les clasifica como lípidos porque sólo entran en disolución en
disolventes orgánicos como el alcohol, el éter; la acetona y el cloroformo.
Esto significa que no se pueden disolver en agua ni, por lo tanto, en
soluciones acuosas como la sangre. Como veremos posteriormente, esto es de
trascendental importancia para comprender el transporte del colesterol en
nuestro organismo. En realidad, la naturaleza química de los esteroides es del
todo diferente a la de los demás lípidos. Los esteroides se pueden clasificar
también como derivados de un hidrocarburo: el escualeno.
La molécula de colesterol está compuesta por
átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno dispuestos en cuatro anillos unidos
entre sí y con una cadena lateral, como se observa en la figura 1. Este
compuesto se presenta en la naturaleza en dos formas: como colesterol libre o
como éster; producto de la combinación de la molécula de colesterol con
diferentes ácidos grasos.

Figura 1. Colesterol
El colesterol, que fue aislado por primera
vez en el siglo XVIII, se encuentra ampliamente distribuido en los animales
vertebrados e invertebrados. En los animales superiores se halla en todos los
tejidos, pero las concentraciones más elevadas se dan en el cerebro, el hígado,
la piel y las glándulas adrenales.
El colesterol es componente fundamental de las
membranas de muchas células animales; cuando una célula se divide o se rompe
tiene que formar una membrana nueva y para ello necesita colesterol. Este compuesto
se encuentra también en las lipoproteínas del plasma sanguíneo, de las cuales
hablaremos luego con más detalle.
La célula puede fabricar colesterol en su
citoplasma a partir de compuestos sencillos como el ácido acético, pero también
puede tomarlo de la sangre. Esto fue demostrado en 1973 por Joseph L. Goldstein
y Michael S. Brown, de la Universidad de Dallas, quienes recibieron el premio
Nobel de medicina y fisiología en 1985.
Además de servir como elemento estructural de
muchas membranas, el colesterol es importante precursor de muchos otros
esteroides biológicamente activos, como los ácidos biliares, numerosas hormonas
y la vitamina D3.
El colesterol tiene otro efecto biológico no menos
ofensivo. Junto con otros lípidos puede depositarse en las paredes internas de
las arterias, bloqueándolas, y llegar a ocasionar accidentes cardiovasculares
como el infarto de miocardio. Posteriormente analizaremos con más detalle el
papel del colesterol como factor de riesgo en esta enfermedad.
El colesterol es también un nutrimento.
Esto quiere decir que está presente de manera constante en nuestra dieta y,
además, que cumple varias funciones metabólicas (como ya mencionamos, está
relacionado con la fabricación de las sales biliares y de las hormonas
esteroides en nuestro cuerpo). Como el organismo puede fabricarlo, el
colesterol pertenece a la clase de los nutrimentos dispensables en la dieta;
esto es, no es forzoso consumir colesterol, el individuo normal es capaz de
producir el necesario para sus requerimientos metabólicos.
El colesterol producido dentro del organismo
recibe el nombre de colesterol endógeno (que se origina adentro); el que el
organismo recibe con la dieta se conoce como colesterol exógeno (que se origina
afuera).
SÍNTESIS (O FABRICACIÓN) ENDÓGENA DEL COLESTEROL
El colesterol endógeno se produce principalmente
en el hígado. Su fabricación se inicia en unos organelos celulares llamados
mitocondrias y es el producto de varias reacciones químicas controladas por
enzimas. Estas son proteínas muy especializadas que aceleran reacciones, las
cuales serían de extrema lentitud si no intervinieran las enzimas. En la cadena
de reacciones necesarias para producir colesterol interviene una enzima, la
B-hidroximetilglutaril CoA reductasa o HMG-CoA reductasa que, con todo su
nombre, es el paso limitante, la llave de dichas reacciones. La mencionamos
porque la industria farmacéutica ha producido medicamentos que inactivan esta
enzima, con lo cual se puede interrumpir la fabricación de colesterol dentro de
las células.
En las personas que se alimentan a la manera
occidental, aproximadamente dos terceras partes del colesterol total que poseen
son producidas por el propio organismo.
EL COLESTEROL SE RELACIONA QUÍMICAMENTE CON OTROS
COMPUESTOS IMPORTANTES PARA LA VIDA
La vitamina D3 (colecalciferol)
Aunque todas las sustancias relacionadas que se
conocen con el nombre de vitamina D no son esteroides verdaderos, se parecen
mucho en su estructura química a los esteroides, de los cuales derivan.
La vitamina D3 (colecalciferol), la forma
normalmente encontrada en los mamíferos, surge de la irradiación ultravioleta
del 7-dehidrocolesterol, producto intermedio en la cadena de reacciones de la
síntesis del colesterol. El precursor normal del colecalciferol en el hombre es
el 7-dehidrocolesterol, que se encuentra en la piel. Para que se forme
colecalciferol se necesita la acción de la radiación solar sobre la piel.
Como la dieta humana normal (excepto en el caso de
los aceites de hígado de pescado) no incluye prácticamente la vitamina D, el
mecanismo descrito constituye la fuente primaria de esta vitamina.
El síndrome clínico provocado por la deficiencia
de vitamina D se caracteriza por un reblandecimiento de los huesos, que es
consecuencia de una calcificación inadecuada. La vitamina D ayuda a la
absorción del calcio en el estómago y el intestino y contribuye a mantener
niveles convenientes de este mineral en la sangre.
Las sales biliares
Los derivados más abundantes del colesterol son
los ácidos biliares. Cuando éstos se combinan con los compuestos glicina y
taurina se forman las sales biliares, que constituyen el principal ingrediente
activo de la bilis. Son poderosos agentes emulsificantes, es decir, ayudan a
romper las grasas en pequeñísimas partículas en el intestino, favoreciendo así
su digestión y absorción.
El cuerpo humano fabrica sales biliares en el
hígado y de ahí pasan al ducto de la bilis y al intestino delgado, donde
ejercen su acción emulsificante.
Las hormonas esteroideas
En general, las hormonas son sustancias
reguladoras segregadas por glándulas especiales, casi siempre en pequeñísimas
cantidades y, a diferencia de las vitaminas, son fabricadas por el organismo.
Algunas hormonas son esteroides y en su mayoría se
elaboran a partir del colesterol o de un derivado de éste, en tejidos
especializados como los testículos, los ovarios y la corteza adrenal.
HORMONAS DE LA CORTEZA ADRENAL O SUPRARRENAL
Las hormonas de la corteza adrenal son de
primordial importancia fisiológica; un animal no sobrevive durante mucho tiempo
si se le extirpa la glándula adrenal.
A mediados del siglo XIX un médico inglés, Thomas
Addison, describió una rara enfermedad que aquejaba a un paciente suyo. Éste
presentaba la piel bronceada, debilidad muscular, sus riñones no funcionaban
bien, retenía agua en los tejidos, sus niveles de glucosa y de sodio en sangre
eran bajos, sentía apatía y había perdido bastante peso. Poco tiempo después
murió y, al hacérsele la autopsia, se encontró que su corteza adrenal estaba
completamente atrofiada. A este conjunto de síntomas se le llamó enfermedad de
Addison, en honor a su descubridor; y aparece cuando es deficiente el
funcionamiento de la glándula adrenal.
Un paciente con la enfermedad de Addison presenta
dificultades para soportar la fatiga nerviosa o resistir infecciones, y el
nivel de glucosa en su sangre puede bajar peligrosamente. Parece ser que el
presidente de EUA, John F. Kennedy, padecía una forma atenuada de este
enfermedad. Debido a su padecimiento, periódicamente debía tomar dosis de
cortisona, hormona esteroide producida por las glándulas adrenales, la cual su
cuerpo no era capaz de fabricar. ¿Qué tiene que ver el colesterol con la
enfermedad de Addison? Mucho; la materia prima para fabricar las hormonas
esteroides suprarrenales es el colesterol.
Las hormonas esteroideas se clasifican en tres
grupos: los glucocorticoides, los mineralocorticoides y las hormonas sexuales;
todas son derivadas de la progesterona, que a su vez proviene del colesterol.
La acción de la progesterona es fundamental en las primeras etapas del embarazo
pues provoca el crecimiento del tejido uterino; también es la base de los
anticonceptivos orales.
Los glucocorticoides
Estas hormonas intervienen en la regulación del
metabolismo de los azúcares y las proteínas; entre éstas se halla,
precisamente, la cortisona o cortisol, que regula la utilización de los
carbohidratos. Sus demás efectos biológicos incluyen la inhibición de la
fabricación de proteínas en los músculos y otros tejidos, la estimulación de la
rotura de las grasas en los ácidos grasos en el tejido adiposo y la conversión
de proteínas en carbohidratos. El cortisol también es un agente
antiinflamatorio importante.
Los mineralocorticoides
Estas hormonas regulan la cantidad de sodio y
otros minerales que deben contener los líquidos extracelulares; entre ellas
están la corticosterona y la aldosterona.
Las hormonas sexuales
Entre ellas se encuentran las masculinas o
andrógenos (androsterona y testosterona) y las femeninas (estradiol, estrona y
estriol)
a) Hormonas masculinas o andrógenos. Los andrógenos u hormonas sexuales masculinas son
esenciales para el desarrollo de muchas características masculinas en el
individuo en crecimiento. En el hombre adulto, la fabricación continua de estas
hormonas es esencial para la maduración del esperma y el funcionamiento de las
glándulas accesorias del tracto genital.
Además de su especial influencia sobre el tracto
genital, los andrógenos tienen un efecto generalizado sobre el metabolismo.
Estimulan la fabricación de proteínas y el crecimiento de los huesos, y
favorecen la retención de nitrógeno.
b) Hormonas femeninas o estrógenos. Los caracteres sexuales femeninos como la forma corporal,
la ovulación, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia dependen de las
hormonas sexuales femeninas: estrógenos y progesterona. Los estrógenos son
producidos a partir del colesterol en el ovario y también en la placenta
durante el embarazo (también los testículos fabrican estrógenos).
Los estrógenos influyen enormemente en el
metabolismo de sustancias tanto orgánicas como inorgánicas, incluyendo calcio,
grasas y proteínas. Parecen ser los responsables de la distribución
característica de la grasa en el cuerpo de las mujeres. Cuando se administran estrógenos
a una persona se elevan sus niveles de calcio en el suero y se redistribuye
este mineral en sus huesos.
Tanto las hormonas sexuales como las de la corteza
adrenal derivan del colesterol.
Esta breve revisión sobre el papel biológico del
colesterol nos permite afirmar que el colesterol es un compuesto químico
indispensable para el buen funcionamiento de nuestro organismo.
SIN EMBARGO, el colesterol no siempre es tan benéfico. En los países
industrializados las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa
de mortalidad; el riesgo de morir por infarto cardiaco es mayor que el de morir
por cáncer. Esto ha hecho que muchos científicos se dediquen a investigar las
causas del infarto. Desde hace tiempo los cardiólogos han identificado a la
ateroesclerosis como la causa principal de esta enfermedad. La ateroesclerosis
no conoce fronteras, está en cualquier parte del mundo; no solamente es la
responsable de los infartos, sino también de accidentes circulatorios en el
cerebro, el riñón y las extremidades.
Numerosos estudios señalan que existe una fuerte
correlación entre un nivel elevado de colesterol en sangre y el desarrollo de
la ateroesclerosis, y aunque no es el único factor que se relaciona con la
aparición de esta enfermedad, sí es uno de los fundamentales.
¿QUÉ ES LA ATEROESCLEROSIS?
La ateroesclerosis es una enfermedad degenerativa
que se manifiesta por la deformación, en forma de abultamiento, de la pared
interna de las arterias, con lo cual disminuye la luz de estos vasos (su diámetro
interno). A estos abultamientos se les conoce como ateromas, y se forman por la
acumulación anormal, en las paredes de las arterias, de glóbulos blancos
(macrófagos y linfocitos), células musculares lisas, calcio, plaquetas y
abundante colesterol, además de otros compuestos químicos.
La formación de los ateromas empieza por el
depósito de grasa en forma de líneas o estrías en el revestimiento interno de
las arterias. Luego las estrías se transforman en placas fibrosas y finalmente
se convierten en lesiones más complicadas. Aunque los problemas clínicos
debidos a la ateroesclerosis se manifiestan en la edad adulta, el proceso de la
enfermedad se inicia en edades tempranas. En individuos entre los 10 y 20 años
de edad, que fallecieron por causas no relacionadas con la ateroesclerosis, se
han podido observar estrías y vetas de grasa en la aorta y en las arterias
coronarias.
Cuando un ateroma se desarrolla en una arteria, el
diámetro interno de ésta, como ya dijimos, se estrecha. Como consecuencia, al
tejido irrigado por dicha arteria le llega menos sangre, y por lo tanto
disminuye también el oxígeno (disuelto en ésta) que recibiría normalmente.
En el caso de las arterias coronarias, que son las
encargadas de irrigar el corazón, el déficit de oxígeno se traduce en un dolor
característico: la angina de pecho. Si las arterias coronarias se obstruyen
totalmente, el tejido cardiaco deja de recibir oxígeno y alimentos, y muere.
Esto es lo que se conoce como infarto de miocardio (el miocardio es el tejido
muscular del corazón).
Desde hace muchos años se sabe que un nivel
elevado de colesterol en la sangre se relaciona directamente con el desarrollo
de ateromas en las arterias coronarias. El paso siguiente en las
investigaciones científicas al respecto ha sido averiguar por qué se eleva el
nivel de colesterol en la sangre y cómo esto puede ocasionar la
ateroesclerosis.
En respuesta a la primera pregunta, estudios
epidemiológicos han demostrado desde hace tiempo que la elevación del
colesterol en la sangre está estrechamente correlacionada con el consumo de
grasas de origen animal. Éstas se encuentran en los huevos, la carne y los
productos lácteos (mantequilla, crema, quesos, etc.), que son consumidos en
abundancia en los países industrializados. Durante la segunda Guerra Mundial en
los países escandinavos y en otros muchos países europeos en la posguerra, la
mortalidad por infarto disminuyó en forma radical debido a la restricción de
alimentos impuesta por el racionamiento, pues la gente tuvo menos oportunidad
de comer alimentos ricos en grasas animales (carne, mantequilla, huevos,
etcétera).
Las grasas animales, a diferencia de las
vegetales, contienen ésteres de colesterol, es decir, productos de la reacción
de ácidos grasos con este alcohol. En los organismos de los seres vivos los
alcoholes más frecuentes son el glicerol y el colesterol. Los ésteres del
glicerol son los lípidos que conocemos como triacilglicéridos (anteriormente
llamados triglicéridos).
EL COLESTEROL circula permanentemente en el cuerpo humano entre el
hígado, donde se secreta y se almacena, y los demás tejidos del organismo; sin
embargo, como no se disuelve en soluciones acuosas (como el suero), para ser
transportado necesita integrarse a otras sustancias solubles, las lipoproteínas.
¿QUÉ SON LAS LIPOPROTEÍNAS?
Son partículas esféricas que están constituidas
por dos porciones: un núcleo interno (que contiene ésteres de colesterol y
triacilglicéridos) y una capa externa formada por fosfolípidos, colesterol
libre y apoproteínas. Las lipoproteínas son, pues, el vehículo de transporte
del colesterol. Este transporte es bastante lento en promedio: menos de 1 a 2
gramos por día.
Las lipoproteínas se pueden clasificar en cinco
clases diferentes:
1) Los
quilomicrones.
2) Las de
muy baja densidad o VLDL (del inglés very low density lipoprotein)
llamadas también lipoproteínas prebeta.
3) Las de
densidad intermedia o IDL (del inglés intermediate density lipoprotein).
4) Las de
baja densidad o LDL (del inglés low density lipoprotein), llamadas
también lipoproteínas beta.
5) Las de
alta densidad o HDL (del inglés high density lipoprotein), llamadas
también lipoproteínas alfa.
Todas ellas se encargan de transportar los lípidos
absorbidos por la mucosa intestinal.
LOS DOS CIRCUITOS DEL COLESTEROL
El colesterol recorre dos circuitos diferentes
según se trate de colesterol endógeno (el que fabrica el organismo) o de
colesterol exógeno (el que aportan los alimentos).
Circuito del colesterol exógeno
En promedio, un individuo ingiere diariamente 500
mg de colesterol. Cuando una persona come un alimento que contiene colesterol
las células de su intestino absorben 40% de la cantidad ingerida y lo empaquetan,
junto con otras grasas del alimento (los triacilglicéridos), en pequeñas
gotitas que se llaman quilomicrones. Estos son las lipoproteínas menos densas,
las que más flotan porque contienen más grasas, pero también las de mayor
tamaño.
Los quilomicrones pasan a los canales linfáticos
del intestino y después a la circulación sanguínea. Mientras circulan van
descargando sus triacilglicéridos en los músculos (a los que aportan energía) o
en los tejidos adiposos (donde se almacenan como reserva). Los quilomicrones,
después de descargar sus triacilglicéridos llegan al hígado y ya sólo contienen
ésteres de colesterol.
En las células del hígado estos residuos son
captados por moléculas receptoras que actúan como edecanes: reconocen a
estos residuos y los introducen en la célula hepática para que ésta los ocupe
según sus requerimientos.
Parte del colesterol que la célula no utiliza es
excretado en forma de ácidos biliares o de colesterol libre, el cual puede ser
reabsorbido por el intestino, reiniciándose así el ciclo. En cada vuelta de
este ciclo el organismo pierde algo de colesterol por las heces. Así, el
colesterol de origen alimentario que entra al organismo sigue un circuito entre
el hígado y el intestino.
Circuito del colesterol endógeno
Las células del hígado producen y secretan a la
sangre lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Estas transportan, además de
colesterol, gran cantidad de triacilglicéridos producidos por el organismo,
principalmente en el hígado.
Las VLDL son transportadas en la sangre hacia los
tejidos muscular y adiposo donde, al igual que los quilomicrones, descargan
parte de sus triacilglicéridos.
Las lipoproteínas de muy baja densidad se van
transformando sucesivamente en lipoproteínas de densidad intermedia (IDL), baja
(LDL) o alta (HDL) a medida que descargan lípidos y proteínas en su trayecto;
al ir perdiendo lípidos la densidad de las lipoproteínas va aumentando.
Las lipoproteínas de baja densidad (LDL) ya sólo
contienen ésteres de colesterol y un solo tipo de apoproteína. Ellas se
encargan de transportar la mayor parte del colesterol en la sangre, casi las
tres cuartas partes.
Las LDL permanecen en la circulación durante
varios días; su función es llevar colesterol a los tejidos periféricos. Pueden
ser captadas por las células del hígado o por cualquier otra célula del
organismo gracias a los receptores específicos que se encuentran en la membrana
celular. El 60-80% de los receptores de LDL se encuentra en el hígado. La
cantidad de receptores en una célula depende de la cantidad de colesterol
intracelular, cuanto más colesterol hay en el interior de la célula, menos
receptores hay en su superficie. El número de receptores es regulado
genéticamente por la misma célula.
Las LDL son las más nocivas de las lipoproteínas.
Estudios epidemiológicos han demostrado que el riesgo de infarto de miocardio
se relaciona íntima y directamente con los niveles de LDL en la sangre. Por
eso, al colesterol transportado por las LDL se le conoce popularmente como colesterol
malo.
Las lipoproteínas del tipo HDL (de alta densidad)
se encargan de transportar el colesterol desde los tejidos periféricos hacia el
hígado; concentran el colesterol libre circulante (producto de la rotura de las
células y lo transportan hacia el hígado para su excreción); esto sería el
transporte en reversa del colesterol.
Las HDL se producen en el hígado y en el
intestino. Se ha demostrado que niveles altos de HDL se relacionan con la
disminución de la incidencia de infarto cardiaco. Las HDL que produce el hígado
son reconocidas como factor protector contra la ateroesclerosis, por eso al
colesterol transportado por las HDL se le reconoce popularmente como colesterol
bueno.
En mujeres que oscilan entre 25 y 40 años de edad
y en atletas se han encontrado concentraciones elevadas de HDL. El tabaquismo,
la obesidad, la vida sedentaria, los andrógenos y los betabloqueadores
disminuyen su concentración en el suero (cuadro 1).
CUADRO 1. Principales causas de
la reducción del colesterol de HDL
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Tabaquismo |
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Obesidad |
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Falta de ejercicio |
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Esteroides androgénicos y
relacionados |
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Andrógenos |
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Agentes progestacionales |
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Esteroides anabólicos |
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Agentes betabloqueadores |
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Hipertrigliceridemia |
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Factores genéticos |
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Hoy se considera que una de las apoproteínas de
las lipoproteínas, la llamada apo AI, es mejor protectora contra la
ateroesclerosis que las HDL. La producción de apo AI es mayor en la mujer que
en el hombre. Dietas ricas en carbohidratos propician que las apoproteínas AI
se desechen con facilidad, y dietas ricas en grasas hacen que el organismo
produzca menos apoproteínas. Se sabe que el ejercicio favorece su producción.
En resumen, el circuito del colesterol endógeno es
el único que proporciona a las células, gracias a la LDL, el colesterol de la
sangre, el cual es captado mediante receptores específicos.
¿SE CONECTAN DE ALGUNA MANERA LOS DOS CIRCUITOS?
Una parte del colesterol alimentario es captado
por las células del hígado, el cual lo empaqueta junto con el colesterol
que él mismo fabrica (triacilglicéridos y apoproteínas), formando así las
lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) del circuito del colesterol endógeno.
Lo importante de la interrelación de los dos
circuitos es que las células del hígado tienden a disminuir (e incluso anular)
su propia fabricación de colesterol si la cantidad de colesterol alimentario
que le llega es elevada. Es decir, el colesterol de origen alimentario puede
alterar la cantidad de colesterol del circuito del colesterol endógeno. Sin
embargo, una alimentación con cantidades moderadas de colesterol no incrementa
la tasa de colesterol sanguíneo.
¿CÓMO SE CONTROLA LA CANTIDAD DE COLESTEROL QUE SE
ACUMULA DENTRO DE LAS CÉLULAS?
Existen dos mecanismos en el individuo normal:
1) Cuando
entra colesterol de la sangre a la célula, ésta deja de fabricarlo
internamente, pues se limita la actividad de una enzima clave en la
fabricación, la HMG CoA reductasa, que ya conocemos.
2) Al
entrar el colesterol la célula deja de producir receptores (los edecanes
que lo introducen) y por lo tanto la captura de colesterol se va haciendo más
lenta.
Dos componentes de la dieta pueden suprimir la
actividad de los receptores: el colesterol y los ácidos grasos saturados, y
parece ser que el mecanismo es similar para ambos tipos de compuestos.
Estos sistemas de control normales hacen que las
células, aun cuando queden expuestas a altas concentraciones de lipoproteínas
de baja densidad (LDL) en la sangre, no puedan captarlas y por lo tanto no
acepten más colesterol.
Pero estos mecanismos dependen de factores
genéticos. Hay personas cuyas células siguen fabricando su propio colesterol
aunque estén en un medio rico en LDL. Es como si no se enteraran de que en la
sangre tienen buena cantidad de colesterol disponible. Los investigadores
Joseph Brown y Michael Goldstein demostraron que estas células, por una
mutación de sus genes normales, o bien carecen de receptores o bien están
defectuosos, por lo que no pueden captar el colesterol circulante y éste se
acumula en la sangre. Por otra parte, estas personas no pueden eliminar
cotidianamente el exceso de colesterol en su sangre, lo cual hace que se
presenten concentraciones elevadas del mismo.
En las personas con genes normales que ingieren
grasas animales en exceso, el organismo limita la producción de receptores de
las LDL para defenderse de la acumulación de colesterol dentro de la célula.
¿CÓMO SE RELACIONA LA CONCENTRACIÓN DE COLESTEROL
LDL EN LA SANGRE CON LA ATEROESCLEROSIS?
Según la hipótesis más generalizada, los vasos
sanguíneos sufren pequeñas lesiones debidas a causas físicas o químicas
(elevación de la presión, sustancias del cigarro, etc.). Al dañarse el
revestimiento interno de las arterias se infiltran lipoproteínas LDL a la
región subyacente. En el lugar de la lesión se aglomeran plaquetas para cerrar
la herida.
Las plaquetas secretan varias sustancias. Unas
hacen que se multipliquen las células musculares lisas de la pared arterial,
otras atraen macrófagos, que son unos glóbulos blancos encargados de absorber partículas
de desecho de gran tamaño, y otras transforman químicamente a las LDL para que
los macrófagos las puedan absorber; pues éstos tienen receptores de una
naturaleza química especial diferente a los de las demás células.
Debido a su mecanismo especial de absorción, los
macrófagos se cargan de muchos ésteres de colesterol de las LDL, de tal forma
que llegan a tener una apariencia espumosa, y la cantidad de LDL que captan
depende de la concentración de dichas lipoproteínas en la sangre. Eso explicaría
por qué en los ateromas se encuentran macrófagos espumosos en gran cantidad.
En resumen, si una persona tiene una concentración
elevada de LDL es probable que llegue a padecer ateroesclerosis, siempre y
cuando circunstancias adicionales (estrés, hipertensión, tabaquismo, etc.)
produzcan pequeñas lesiones en las arterias. En realidad, en los países
industrializados cuyos habitantes consumen gran cantidad de grasas animales,
solamente 50% mueren de ateroesclerosis.
¿QUÉ CANTIDAD DE COLESTEROL CONVIENE TENER EN LA
SANGRE PARA LIMITAR EL RIESGO DE PADECER ATEROESCLEROSIS?
Los niveles de colesterol total se clasifican de
la manera siguiente:
1) Menos
de 200 mg/dl: concentración de colesterol sanguíneo deseable.
2) Entre
200 y 239 mg/dl: cifras en el limite de lo aceptable antes de pasar al
colesterol sanguíneo elevado.
3) De 240
mg/dl para arriba: colesterol sanguíneo elevado.
ADEMÁS de la concentración elevada de colesterol en la sangre,
que es el factor de riesgo más determinante, existen otros factores que
influyen en el origen de la enfermedad coronaria y particularmente en el
desarrollo del infarto de miocardio.
A lo largo de las décadas de los cincuenta y los
sesenta se llevó a cabo en Estados Unidos un famoso estudio epidemiológico
conocido como el estudio de Framingham.
Framingham es el nombre de una ciudad de Nueva
Inglaterra donde se realizó la investigación. En ésta se observó el desarrollo
de la ateroesclerosis en 5 000 voluntarios a lo largo de 20 años. Se llegó a la
conclusión de que los factores que más favorecían el desarrollo de la
enfermedad eran: el colesterol elevado, la hipertensión arterial, la diabetes,
la obesidad y el tabaquismo.
En esa misma época otros estudios epidemiológicos
demostraron que la dieta era un factor determinante en el desarrollo de la
enfermedad coronaria. Se observó que las poblaciones que consumían
triacilglicéridos (grasas) de origen vegetal corrían menos riesgo de padecer
ateroesclerosis que las que consumían grasas animales. Y es que los aceites
vegetales contienen más ácidos grasos mono y polinsaturados que las grasas
animales, en las que predominan los ácidos grasos saturados.
Los ácidos grasos saturados están compuestos por
átomos de carbono unidos por ligaduras sencillas; en los ácidos grasos mono y
polinsaturados los átomos de carbono pueden estar unidos por ligaduras dobles,
una o varias, respectivamente.
En un estudio que se llamó De los siete países
(Finlandia, Grecia, Holanda, Italia, Japón, Estados Unidos y Yugoslavia) se
observó que los habitantes de Creta, que seguían una dieta tan rica en grasas
como la de los finlandeses, no presentaban colesterol elevado y que su
mortalidad coronaria era muy baja, lo cual no sucedía con los finlandeses. La
única diferencia entre las poblaciones de Creta y Finlandia consistía en el
tipo de grasas que contenían sus dietas; mientras que los finlandeses consumían
gran cantidad de ácidos grasos saturados en quesos, mantequilla, leche, huevos
y carne, los cretenses consumían aceite de oliva en abundancia, rico en ácidos grasos
monoinsaturados.
Estudios recientes han demostrado que el consumo
de ácidos grasos monoinsaturados ayuda a prevenir el infarto cardiaco con mayor
eficacia que los polinsaturados, ya que aunque éstos disminuyen la
concentración de colesterol de LDL en sangre, también hacen que baje la del
colesterol de HDL, o colesterol benéfico, lo cual no ocurre con los ácidos
grasos monoinsaturados, pues éstos bajan el colesterol de LDL sin disminuir el
colesterol de HDL.
CUADRO 2. Tipo preponderante de
ácidos grasos en algunos alimentos.
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ÁCIDOS GRASOS SATURADOS |
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(contenido: más de 50% del
peso del alimento) |
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Coco (aceite y pulpa) |
Manteca de cerdo |
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Manteca de cacao (chocolate
blanco) |
Mantequilla |
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Contenido entre 10 y 50% del
peso del alimento |
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Carne gorda de res |
Jamón grasoso |
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Carnitas |
Mayonesa |
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Crema |
Queso amarillo |
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Chicharrón |
Queso Chihuahua |
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Chocolate |
Queso Oaxaca |
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Chorizo |
Tocino |
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Contenido: menos del 10% del
peso del alimento |
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Carne magra (cerdo, res,
ternera) |
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Corazón |
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Leche entera de vaca |
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Queso fresco |
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Requesón |
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ÁCIDOS GRASOS MONOINSATURADOS |
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(contenido: más de 50% del
peso del alimento) |
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Aceite de ajonjolí |
Cacahuate |
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Aceite de oliva |
Margarina |
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Almendra |
Nuez |
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Avellana |
Pistache |
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Contenido: entre 10 y 50% del
peso del alimento |
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Aguacate |
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Carne gorda de cerdo |
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Pavo |
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Yema de huevo |
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Contenido: menos de 10% del
peso total del alimento |
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Huevo entero |
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Pollo |
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Vísceras |
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ÁCIDOS GRASOS POLINSATURADOS |
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Contenido: más de 50% del
peso del alimento |
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Aceite de cártamo |
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Aceite de girasol |
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Aceite de hígado de bacalao |
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Aceite de maíz |
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Aceite de soya |
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Nuez de castilla |
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Contenido: entre 10 y 50% del
peso del alimento |
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Atún enlatado |
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Sardina en aceite |
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Contenido: menos de 10% del
peso del alimento |
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Arroz |
Pescado (huachinango, mero, |
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Avena |
mojarra, sierra, robalo, |
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Frijol |
trucha) |
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Frutas (todas) |
Pulpo |
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Garbanzo |
Soya |
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Haba |
Tortilla |
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Lenteja |
Trigo |
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Maíz |
Verduras (todas) |
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Ostión |
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FUENTE: Bourges, H., "Alto
a la ateroesclerosis", Cuadernos de nutrición, vol. 13, núm. 6,
1990. |
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Los tres principales factores de riesgo, en orden
de importancia, son: el colesterol elevado, el tabaquismo y la hipertensión
arterial. Otros determinantes de la ateroesclerosis son la pertenencia al sexo
masculino, la edad, la diabetes, la obesidad, la vida sedentaria, el estrés y
la predisposición familiar a la ateroesclerosis prematura.
TABAQUISMO
El hábito de fumar cigarrillos se asocia cada vez
más con el infarto de miocardio, por lo cual las autoridades sanitarias han
tomado disposiciones para tratar de disminuir la frecuencia de ese hábito y
proteger a aquellas personas que no fuman; así, han asignado áreas para
fumadores y para no fumadores en los locales públicos y en general en recintos
cerrados o mal ventilados.
En una investigación que abarcó a 8 282 hombres de
40 a 64 años de edad se vio que la probabilidad de tener un primer accidente
coronario era mayor en el grupo de fumadores que en el de no fumadores. Las
personas que fuman más de una cajetilla diaria tienen 2.5 veces más
probabilidad de enfermar que las que no fuman.
A pesar de que los estudios epidemiológicos sobre
el hábito de fumar son concluyentes acerca de la relación entre el uso del
cigarro y la enfermedad coronaria, no se sabe cuál o cuáles son exactamente los
agentes nocivos directos ni cómo actúan.

Figura 2. Nada
más fácil que dejar el hábito de fumar.
El estudio de Framingham permitió demostrar que
existe una relación directa entre la hipertensión arterial y el desarrollo de
la enfermedad coronaria. También otros estudios han concluido que las
concentraciones de colesterol en el suero y la hipertensión están estrechamente
ligadas como factores de riesgo de enfermedad coronaria.
Se cree que la presión arterial elevada contribuye
a lesionar la pared interna de la arteria, con lo cual, debajo de ésta, se
facilita la formación de depósitos de colesterol y, posteriormente, de
ateromas.
Se ha demostrado además que las plaquetas y los
glóbulos blancos de las personas hipertensas contienen mayor cantidad de calcio
que los de las personas normales. Esto propicia la acumulación de calcio en las
células musculares lisas de la pared arterial y contribuye a su vez a la
formación de ateromas.
El valor promedio deseable de presión diastólica
la baja, para adultos de más de 30 años es de 80 milímetros de mercurio.
CONCENTRACIÓN DE TRIACILGLICÉRIDOS EN LA SANGRE
La elevada concentración de triacilglicéridos en
el suero sanguíneo es otro factor de riesgo, pues disminuye la concentración de
lipoproteínas de alta densidad, con lo cual el colesterol tiene menos
probabilidad de ser transportado hacia el hígado y posteriormente ser
excretado.
OBESIDAD
El sobrepeso es otro de los factores relacionados
con problemas cardiovasculares. Generalmente, la obesidad se produce cuando la
persona incorpora a su organismo, a través de alimentos, más energía de la que
gasta. Los alimentos que proporcionan mucha energía por unidad de peso son las
grasas y después los carbohidratos. El exceso, tanto de unas como de otros, es
almacenado por el organismo en forma de grasa.
Es importante señalar aquí que no hay alimentos
que engorden o alimentos que no engorden. Lo que sucede es que unos aportan más
energía que otros. Así, el sobrepeso dependerá de la cantidad que se consuma
tanto de unos como de otros y del equilibrio que se establezca entre ingestión
y gasto.
Observaciones recientes sugieren que el obeso de
tipo panzón (con abdomen muy desarrollado) es más propenso al infarto que el
obeso de tipo trompo (que acumula el sobrepeso en la cintura y en las
caderas). Aunque aún no se conocen con seguridad las causas de esta diferencia,
se podría pensar que la acumulación del sobrepeso en las caderas tiene que ver
con la proporción de hormonas femeninas en el individuo, las cuales, como ya
vimos, protegen contra los ataques cardiacos.
Figura 3. ¿Que
tipo de obeso soy?
PERTENENCIA
AL SEXO MASCULINO
Pertenecer al sexo masculino es un factor de
riesgo. Las tasas de enfermedad coronaria son de tres a cuatro veces más altas
en los hombres que en las mujeres en la etapa de su vida que va de los 25 a los
45 años, y dos veces mas elevada en edades más avanzadas. Aparentemente, en su
etapa reproductora la mujer goza de cierta protección atribuible a las hormonas
femeninas que produce. Como se recordará, existe una relación química estrecha
entre las hormonas femeninas y el colesterol; tal vez la fabricación de dichas
hormonas haga que el organismo desvíe la producción de colesterol.
EDAD
Aunque los estudios epidemiológicos demuestran que
el riesgo de enfermedad coronaria aumenta con la edad, lo cierto es que la
incidencia de infartos entre individuos jóvenes (30 o 35 años) ha ido
aumentando en los últimos tiempos. Esto se puede atribuir, desde luego, a
factores genéticos, pero es muy probable que el género de vida y los patrones
occidentales de alimentación hayan contribuido en mayor medida.
Existe una correlación entre edad e índices altos
de colesterol y es fundamental valorar estos datos para precisar la magnitud
del riesgo en cada individuo.
La edad es un factor cuya influencia realmente no
se conoce del todo; por ejemplo se sabe entre la población estadounidense los
niveles de todos los lípidos y las lipoproteínas aumentan con la edad. En lo
que respecta a otros factores de riesgo, lo que se considera anormal para
personas de 20 años no lo es necesariamente para personas de 50, por ejemplo.
DIABETES
Las personas diabéticas están en riesgo de padecer
enfermedades coronarias con mayor frecuencia, aunque su enfermedad esté
controlada.
Ciertos medicamentos que bajan la glucosa en la
sangre también elevan el colesterol, lo cual propicia la formación de ateromas.
SEDENTARISMO
La vida sedentaria es otro factor de riesgo. La
mayoría de la población en las ciudades lleva una vida sedentaria. Las
distancias que hay que recorrer obligan a emplear algún medio de transporte en
vez de caminar. En la ciudad las ocupaciones no requieren gran actividad
física, los espectáculos y la televisión son entretenimientos habituales que
excluyen al ejercicio, lo cual hace que la gente gaste menos energía física.
Digamos que en el ambiente urbano el gasto de energía física humana está en
proporción inversa al gasto de energía eléctrica.
Por otra parte, cuando no se hace ejercicio el
propio organismo va reduciendo su capacidad de hacer trabajo físico. Por eso es
recomendable esforzarse diariamente por mejorar la condición física mediante el
ejercicio.
Un estudio realizado entre estudiantes de la
Universidad de Harvard a lo largo de diez años demostró que cuando los alumnos
realizaban algún ejercicio físico en forma sistemática, aunque fuera moderado,
el riesgo de sufrir un primer ataque de enfermedad coronaria disminuía en 50
por ciento.
La falta de ejercicio propicia la circulación
sanguínea lenta y deficiente, lo cual favorece la permanencia prolongada del
colesterol en determinadas zonas y contribuye a la formación de ateromas.
Parece que además el ejercicio aumenta la proporción de lipoproteínas de alta
densidad en la sangre; como se recordará, éstas acarrean el colesterol desde la
periferia hacia el hígado para que sea excretado y evitan que se deposite en
las arterias.
CUADRO 3. Situación de riesgo
de enfermedad coronaria por factores diferentes al colesterol de LDL
|
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Se considera que la persona
(cualquiera que sea su sexo) está en situación de riesgo elevado si se
encuentra en una de las situaciones siguientes |
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a)
Padece enfermedad coronaria declarada: |
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Presenta
características clínicas y resultados de laboratorio objetivos que indican
una situación de infarto de miocardio o angina de pecho. |
|
b)
Presenta dos de los siguientes factores de riesgo de enfermedad coronaria: |
|
· Pertenece
al sexo masculino.* |
|
· En la
familia ha habido enfermedad coronaria prematura (infarto de miocardio o
muerte de padres o hermanos antes de los 55 años de edad). |
|
· Es
fumador (fuma más de 10 cigarrillos por día). |
|
· Padece
hipertensión. |
|
· Presenta
concentraciones bajas de colesterol de HDL (por debajo de 35 mg/dl en
mediciones sucesivas). |
|
· Padece
diabetes mellitus. |
|
· Tiene
una historia clínica de enfermedad vascular periférica oclusiva o
cerebrovascular. |
|
· Padece obesidad excesiva
(igual o superior a un 30% de sobrepeso en relación con su peso ideal). |
|
|
|
*
Se considera que pertenecer al sexo masculino es un factor de riesgo porque
las tasas de enfermedad coronaria son de tres a cuatro veces más elevadas en
hombres que en mujeres entre los 25 y los 45 años de vida, y dos veces más
elevadas en edades más avanzadas. Por lo tanto se considera que un hombre que
posea además otro factor de riesgo de enfermedad coronaria se encuentra en
situación de alto riesgo, mientras que una mujer estaría en esta situación
sólo si tuviera otros dos factores de riesgo. |
|
FUENTE: Report of the
Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood
Cholesterol in Adults", Arch. Intern.
Med., 1988. |
Además, una actividad física deficiente aumenta el
riesgo de obesidad, que es, a su vez, importante factor de riesgo para la
enfermedad coronaria.
ESTRÉS
Otro de los factores de riesgo que hay que tomar
en cuenta en la génesis de la enfermedad coronaria es el tipo de personalidad.
Las personas que se cargan de responsabilidades, son obsesivas en el
cumplimiento de normas, son perfeccionistas, competitivas y agresivas y se ven
sometidas a tensiones y urgencias constantes sufren infarto con mayor
frecuencia que las demás. Lamentablemente, en el medio laboral actual éstas son
las características de personalidad que más demandan los empleadores.
Se desconoce con precisión cuáles son los
mecanismos químico-biológicos que intervienen en estas situaciones, pero las
estadísticas apoyan dicha evidencia. La emoción y el estrés pueden modificar
las concentraciones de lípidos en el plasma; es importante tener esto en cuenta
y evaluar la posibilidad de tomar un medicamento que baje la concentración de
lípidos o de una dieta especial.
LA ELEVACIÓN del nivel de colesterol en la sangre puede ser resultado
de diferentes factores. Algunos se atribuyen a condiciones ambientales y son
modificables (como el caso de la dieta) y otros se deben a la naturaleza
genética de la persona, lo cual no puede modificarse, aunque sus efectos sí
sean remediables.
Cuando una persona tiene el colesterol alto, lo
primero que hace el médico es tratar de definir si las causas son modificables.
CAUSAS NO MODIFICABLES
La influencia genética que determina la elevación
del colesterol por defectos en los receptores de LDL puede ser de dos tipos:
cuando está condicionada por genes que la persona haya recibido de sólo uno
de sus padres o cuando ambos progenitores le hayan transmitido genes a
la vez. Desde luego que es más grave que corra esto último, pero también es
mucho menos frecuente. La probabilidad de que una persona pertenezca a este
grupo es de una en un millón; en cambio, la probabilidad de que una persona
haya heredado de uno solo de sus padres genes defectuosos que afectan a su
colesterol es de una en quinientas. Los hombres afectados por esta última
situación genérica a veces desarrollan enfermedad coronaria entre los 30 y 50
años de edad; las mujeres entre los 50 y 60 años.
TABLA 1. Niveles promedio de
colesterol sérico por sexo y edad (estadística de Estados Unidos, 1988-1990)
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|
Edad |
Promedio mujeres |
Promedio hombres |
|
|
||
|
20-24 |
184 |
180 |
|
25-34 |
192 |
199 |
|
35-44
|
207
|
217
|
|
45-54 |
232 |
227 |
|
55-64 |
249 |
229 |
|
65-74 |
246 |
221 |
|
|
||
Las personas que han heredado genes defectuosos de
ambos progenitores sufren con frecuencia infartos fatales en la adolescencia.
Se han descubierto otros errores en la información
genética que afectan a las lipoproteínas y que por lo tanto influyen en la
concentración del colesterol en la sangre.
Se ha comprobado científicamente que los valores
de colesterol sanguíneo en un niño pueden predecir cómo se comportará éste
cuando sea adulto: niños con niveles de colesterol elevados para su edad serán
adultos con colesterol elevado (mientras no se intervenga para controlar esta
situación). Un estudio realizado a lo largo de 15 años sobre el comportamiento
del nivel de colesterol plasmático en 2 000 niños demostró que los factores
genéticos empiezan a actuar en edad temprana, con lo cual es posible detectar a
buen tiempo a los individuos con riesgo e iniciar algún tratamiento de control.
Generalmente, los casos de colesterol elevado por causas de origen genético
tienen que ser atendidos por especialistas tanto de la medicina como de la
dietética.
La pertenencia al sexo masculino es uno de los
factores no modificables que determinan las diferencias en las concentraciones
de colesterol sérico. El sexo de la persona es un factor de riesgo, pues la
frecuencia de la enfermedad coronaria es cuatro veces más elevada en los
hombres que en las mujeres de entre 30 y 50 años y dos veces más elevada en la
vejez.
Otro factor que no está en nuestras manos
modificar, aunque muchos opinen lo contrario, es la edad. La edad es un factor
difícil de considerar. La media de las cifras de colesterol total y de
colesterol de LDL aumenta aproximadamente en 40 mg/ml entre los 30 y 40 años de
edad.
CAUSAS MODIFICABLES
Diferentes estudios epidemiológicos han indicado
que la alimentación se relaciona en buena medida con la concentración de
colesterol en la sangre.
Existe un estudio notable que se realizó con un
grupo numeroso de japoneses que emigraron de su país a California. Antes de
establecerse en ese estado el grupo se asentó por un tiempo en Hawai. Se
observó que las personas experimentaron un aumento en la mortalidad coronaria a
medida que se alejaban de Japón, que dicha enfermedad iba acompañada de un
aumento del colesterol en sangre y que la cantidad de colesterol era mayor a
medida que la población se acercaba a California. ¿A qué se debía esto? Se
comprobó que estos emigrantes empezaron a consumir más lípidos saturados y
colesterol y menos carbohidratos y alcohol de lo que acostumbraban cuando
vivían en Japón, o sea que el incremento de colesterol se debió a los cambios
en la dieta.
Además, a pesar de que su alimentación resultaba
más pobre en energía total de como había sido en su país de origen, estos
migrantes subieron de peso porque hacían mucho menos ejercicio físico. Todos
estos factores debieron intervenir en el aumento de sus niveles de colesterol.
Ya mencionamos el caso de la población escandinava
en la cual el cambio hacia una alimentación mucho más restringida en lípidos
durante la segunda Guerra Mundial favoreció que se redujera el número de casos
de enfermedad coronaria.
Durante la década de los cincuenta se empezó a
pensar que los lípidos eran los responsables de la arterioesclerosis. Por esa
época se demostró que si se consumían más grasas de origen vegetal que de
animal disminuía la concentración de colesterol en sangre. Sin embargo, el
papel de las grasas no quedaba bien definido, aunque hoy ya se puede establecer
una correlación directa entre la concentración de triglicéridos y de colesterol
en el suero.
Las investigaciones epidemiológicas sistemáticas
orientaron la atención hacia el colesterol. Los resultados no dejaron dudas:
cuanto más colesterol se consumía, mayor era su nivel en la sangre. Aunque esto
resulta obvio en estudios de poblaciones no lo es tanto cuando se comparan
individuos, pues a partir de determinada cantidad de colesterol ingerido
(arriba de los 400 mg diarios) todos los individuos presentan aproximadamente
las mismas cifras. Es decir, un estadounidense que ingería en 1984 un promedio
diario de 600 mg podía presentar las mismas cifras de colesterol que otro
ciudadano que consumiera 400 o 500 mg. Se calcula que un cambio de 100 mg de
colesterol en la dieta por cada 1 000 kilocalorías modifica en 12 mg/dl la
concentración de colesterol en la sangre.
Algunas enfermedades pueden contribuir a
elevar los niveles de colesterol sanguíneo. La diabetes, el funcionamiento
deficiente de la tiroides o del riñón, la enfermedad obstructiva del hígado son
padecimientos que elevan las tasas de colesterol. Aunque existe en algunas
personas la inquietud acerca de la relación entre el colesterol y el cáncer;
por ahora no hay evidencias que la confirmen.
Los médicos deben hacer una evaluación clínica de
las personas con colesterol elevado para poder definir la causa de esta
situación y establecer así el diagnóstico correcto.
Ciertos medicamentos contribuyen también a
elevar el colesterol sérico, entre ellos están algunas medicinas que se usan
para bajar la glucosa en sangre, las progestinas y los esteroides anabólicos.
UN EMINENTE cirujano cardiólogo de la ciudad de México narraba el caso
de un paciente que acudió de urgencia a su servicio de cardiología con infarto
de miocardio. Esta persona era un señor de unos 60 años de edad, delgado, no
fumador, y sus análisis clínicos revelaron niveles de colesterol y
triglicéridos normales: no existían, pues, factores de riesgo aparentes que
pudieran asociarse con la enfermedad. Al paciente se le hizo una operación de
revascularización coronaria; una vez repuesto, comentó con el doctor que él
había sido en su juventud un gran aficionado al deporte del fisicoculturismo,
actividad que había desarrollado durante seis años participando en
competencias. Con esto el doctor descartó también el sedentarismo como factor
responsable de la enfermedad. ¿Cuál pudo haber sido la causa?
En un momento dado el paciente comentó que su
entrenador le había recomendado comer muchos huevos, ricos en proteínas, para
que hiciera músculo. Siguiendo la recomendación de un entrenador ignorante
e irresponsable el señor estuvo comiendo alrededor de seis huevos diarios
durante seis años. Hagamos cálculos. Si un huevo contiene en promedio 275 mg de
colesterol, seis huevos equivalen a 1 650 mg. Si consideramos que la
recomendación de los expertos en cuanto al consumo diario de colesterol es de
300 mg máximo para personas normales, nuestro paciente había consumido cinco y
media veces más colesterol de lo recomendado, cada día, durante seis años. Esto
representa una sobrecarga desproporcionada de colesterol en relación con sus
necesidades reales y la capacidad de su organismo para metabolizarlo. Podemos
asegurar que, en este caso, el nivel excesivamente elevado de colesterol en la
dieta a lo largo de seis años fue el responsable de la ateroesclerosis y del
infarto subsecuente.
El riesgo de padecer una enfermedad coronaria
aumenta progresivamente a medida que aumenta el nivel de colesterol total en la
sangre, particularmente cuando sube arriba de los 200 miligramos por decilitro
(200 mg/dl). Existen pruebas científicas que demuestran que al bajar los
niveles de colesterol total y de colesterol de LDL se reduce la incidencia de
la enfermedad.
Los miembros de un grupo de expertos del National
Cholesterol Education Program, de Estados Unidos, publicaron en 1988 unos
lineamientos para detectar; evaluar y tratar a adultos con niveles elevados de
colesterol sanguíneo.
A continuación presentamos una recopilación de sus
recomendaciones relativas a la detección y al tratamiento dietético para
adultos, pero se deja a los médicos la responsabilidad del tratamiento con
medicamentos.
DETECCIÓN
Todos los adultos de 20 años de edad en adelante
deben medir su colesterol sanguíneo por lo menos una vez cada cinco años, y no
es necesario que el individuo esté en ayunas.
Como ya se ha mencionado anteriormente, los
niveles de colesterol por debajo de 200 mg/dl se clasifican como colesterol
sanguíneo deseable; de 200 a 239 mg/dl se consideran cifras en el límite
de lo aceptable; de 244 mg/dl para arriba se dice que el colesterol está elevado.
A partir de los 240 mg/dl aumenta exponencialmente el riesgo de enfermedad
coronaria y por lo tanto de infarto.
Las cifras que se han mencionado son válidas para
adultos, hombres y mujeres, de cualquier edad.
SEGUIMIENTO
Es recomendable que todos los adultos mayores de
20 años detecten y evalúen la presencia de otros factores de riesgo como:
hipertensión, tabaquismo, diabetes, obesidad, enfermedad coronaria prematura en
la familia, etcétera.
Según la clasificación
mencionada sobre niveles de colesterol en suero se pueden presentar los casos
siguientes:
a) Cuando la persona tiene niveles deseables de colesterol total en
sangre (menos de 200 mg/dl) se recomienda:
1) Recibir información dietética para prevenir
que se eleven los niveles.
2) Repetir el análisis de colesterol total al
cabo de cinco años.
b) Cuando la persona tiene concentraciones de colesterol total entre 200
y 239 mg/dl se recomienda:
1) Repetir el análisis para confirmar las cifras
y promediar los valores obtenidos.
2) Si no presenta enfermedad coronaria declarada
o no hay otros dos factores de riesgo adicionales:
2.1) Recibir información
dietética para prevenir el desarrollo de la enfermedad.
2.2) Repetir el análisis
al cabo de un año.
3) Hacer análisis de lipoproteínas si presenta
enfermedad coronaria declarada o si existen otros factores de riesgo.
c) Cuando la concentración de colesterol en la sangre sea de 240 mg/dl o
superior se recomienda:
1) Hacer un análisis de lipoproteínas.
2) Seguir las recomendaciones que se dan a
continuación en función de la concentración de colesterol de LDL.
CLASIFICACIÓN Y TRATAMIENTO SEGÚN EL NIVEL DE
COLESTEROL DE LDL
Para hacer el análisis de lipoproteínas hay que
medir, en ayunas, el colesterol total, los triglicéridos totales y el
colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL). A partir de esto valores se
calcula el colesterol de LDL de la manera siguiente:
Colesterol de LDL = colesterol
total - colesterol de LDL - triglicéridos/5.
Niveles de colesterol de LDL de 160 mg/dl o
mayores se clasifican como colesterol de LDL de alto riesgo.
Entre 130 y 159 mg/dl se considera colesterol de
LDL en el límite con el colesterol de LDL de alto riesgo.
Las personas con colesterol de LDL de alto riesgo
y aquellas cuyas cifras estén en el límite, pero que tengan además una
enfermedad coronaria declarada u otros dos factores de riesgo, deben iniciar un
tratamiento para bajar el colesterol.
Los niveles de colesterol de lipoproteínas de alta
densidad (HDL o colesterol bueno) bajos, por debajo de 35 mg/dl, también
se consideran factor de riesgo.
Antes de iniciar cualquier tratamiento conviene
que la persona se someta a una evaluación clínica general para determinar si el
nivel de colesterol de LDL alto es un fenómeno secundario de alguna otra
enfermedad o si se debe a medicamentos que esté tomando.
CUADRO 4. Clasificación inicial
y seguimiento con base en las cifras de colesterol total.
Para bajar el colesterol de LDL los expertos
recomiendan empezar por modificar la dieta. El objetivo de la dieta debe
ser bajar el colesterol de LDL a menos de 160 mg/dl si no hay enfermedad
coronaria declarada o si no existen otros dos factores de riesgo. Si hay
enfermedad coronaria declarada o si existen otros dos factores de riesgo el
objetivo de la dieta debe ser bajar el colesterol de LDL a menos de 130 mg/dl.
Como el análisis de colesterol de LDL es más largo
y costoso que el de colesterol total, se puede evaluar la eficacia de la dieta
midiendo el colesterol total, pues se considera que niveles de 240 y 200 mg/dl
de éste corresponden aproximadamente a niveles de 160 y 130 mg/dl de colesterol
de LDL, respectivamente.
Así pues, las metas mínimas del tratamiento
dietético son:
· Bajar el colesterol total a menos de 240 mg/dl si el
individuo no tiene enfermedad coronaria o no presenta otros dos factores de
riesgo.
· Bajar el colesterol total por debajo de 200 mg/dl si
existe enfermedad coronaria u otros dos factores de riesgo.
Es importante señalar que lo deseable es conseguir
niveles de colesterol aun más bajos, para disminuir el riesgo. La dieta que se
siga debe permitir reducir los niveles elevados de colesterol sin desnutrir al
individuo.
PANORAMA GENERAL DEL TRATAMIENTO DIETÉTICO
Tres hábitos dietéticos contribuyen a elevar
significativamente el colesterol del plasma sanguíneo:
1) Ingerir
una cantidad elevada de ácidos grasos saturados, presentes sobre todo en las
grasas de origen animal.
2) Ingerir una cantidad elevada de colesterol.
3) Ingerir una cantidad de calorías superior a la que necesita el
organismo, lo cual ocasiona obesidad.
El objetivo de una buena terapia dietética es
evitar dichos excesos modificando los hábitos alimenticios perjudiciales sin
afectar la nutrición adecuada del individuo. El objetivo principal no es que la
persona baje temporalmente de colesterol sino lograr un cambio permanente en su
comportamiento en relación con los alimentos.
Los expertos recomiendan modificar la dieta en dos
etapas para reducir progresivamente el consumo de ácidos grasos saturados y de
colesterol, y eliminar un exceso de calorías totales.
La dieta para la primera etapa comprende una
ingestión total de grasas inferior a 30% de las calorías totales, los ácidos
grasos saturados deben representar menos de 10% de las calorías y el colesterol
que se consuma debe ser inferior a los 300 mg por día. Para comprobar si con la
dieta se lograron las metas preestablecidas se debe medir el colesterol de la
persona a las cuatro o seis semanas y a los tres meses de que se empezó el
tratamiento.
La dieta de la segunda etapa sólo deberá iniciarse
si no hay respuesta a la primera o si la respuesta es insuficiente al cabo de
tres meses. En esta segunda dieta los ácidos grasos saturados se deben reducir
a menos de 7% de las calorías totales ingeridas y el colesterol a menos de 200
mg por día.
Generalmente, la persona que no es experta en
dietética no sabe realizar los cálculos necesarios para equilibrar la dieta. Es
necesario que estos cálculos sean realizados por dietistas expertos, los cuales
procurarán reducir el consumo de los alimentos no recomendables sin afectar la
buena nutrición del individuo.
Muchas personas en situación de alto riesgo logran
bajar su nivel de colesterol con sólo seguir con una dieta. Es importante
continuar con la terapia dietética durante por lo menos seis meses antes de
decidir acerca de su eficacia.
Aunque con la dieta se logre bajar el colesterol
de LDL momentáneamente, la vigilancia debe continuar durante un largo periodo.
Si el colesterol de LDL no se reduce lo necesario, entonces el médico muy
probablemente recomendará un tratamiento adecuado a base de medicamentos.
RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA LA TERAPIA
DIETÉTICA EN LA PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD CORONARIA
Para reducir la concentración de colesterol en
sangre el primer paso es modificar la dieta habitual. En general la mayoría de
las personas que tienen niveles altos de colesterol siguen una alimentación
inadecuada para su peso, su estatura, su edad, su actividad física o su estado
general de salud. Conviene recurrir a profesionales de la nutrición para tener
la seguridad de que la dieta que se vaya a seguir sea la adecuada para cada
individuo. A continuación se presentan algunas recomendaciones de los expertos
que pueden ayudar a las personas que requieran controlar su nivel de colesterol
en la sangre.
La dieta debe ser a la vez sabrosa y nutritiva.
Seguir una dieta no debe ser molesto o desagradable para quien la requiera ni
mucho menos debe desnutrirle, pues esto afectaría su estado general de salud.
Un especialista en calcular dietas sabe combinar los alimentos de distintos
grupos sin afectar el contenido general de energía que el individuo requiera.
Pero ¿qué puede hacer el profano en la materia
para remediar o prevenir una concentración elevada de colesterol en la sangre?
En términos generales, disminuir el consumo de lípidos totales, ácidos grasos
saturados y colesterol.
¿Cómo lograrlo? En la tabla 2 que presentamos se
puede consultar el contenido de colesterol de algunos alimentos. Para completar
la información a continuación presentamos algunas recomendaciones sobre la
dieta, por subgrupos de alimentos.
Grasas
La regla general es reducir el consumo de grasas y
aceites que contengan ácidos grasos saturados y colesterol (consulte la tabla
2). La mantequilla, por ejemplo, tiene un alto contenido de ambos y hay que
reducir su consumo lo más posible; el tocino y la grasa de res elevan el
colesterol en la sangre.
Las grasas vegetales no contienen colesterol; sin
embargo hay que evitar el aceite de palma roja y el de coco, que contienen
ácidos grasos saturados. Estos aceites se usan con frecuencia en la industria
panificadora (galletas, panes) y algunos alimentos procesados. Para detectar su
presencia hay que leer con detenimiento las etiquetas de los productos.
De todas formas conviene limitar el consumo de
aceites, pues proporcionan muchas calorías a la dieta. Se pueden consumir de 6
a 8 cucharaditas al día, tomando en cuenta la grasa de todos los alimentos
cocinados. Se recomienda el consumo de aceites vegetales de maíz, de oliva, de
girasol, soya y cacahuate.
Prefiera la margarina a la mantequilla, el aceite
a la manteca y a la margarina.
La mayonesa y los aderezos para ensalada suelen
tener grasas insaturadas pero contienen colesterol y un número elevado de
calorías, por lo cual es conveniente limitar su consumo.
Dentro de este grupo quedan incluidos los frutos
secos, como almedras, cacahuates, avellanas, nueces, pistaches y piñones. Ricos
en grasa principalmente monoinsaturada se recomienda su consumo, pero en
cantidad limitada para no ingerir calorías en exceso.
TABLA 2. Contenido promedio de colesterol en 100 gramos de productos
alimenticios de origen animal.
|
|
||
|
|
Alimento |
Miligramos |
|
|
||
|
CARNES
ROJAS |
||
|
|
||
|
|
Cordero
|
92 |
|
|
Puerco |
|
|
|
Costilla(grasosa)
|
93 |
|
|
Lomo |
80 |
|
|
Carnitas,chorizo
|
103 |
|
|
Queso de
puerco, salami |
113 a 123 |
|
|
Tocino |
68 a 73 |
|
|
Res (grasosa) |
94 |
|
|
Res (magra) |
90 |
|
|
Ternera |
150 |
|
|
|
|
|
VÍSCERAS |
||
|
|
||
|
|
Corazón |
193 |
|
|
Chicharrón |
290 |
|
|
Hígado de res |
320 |
|
|
Hígado de pollo |
123 |
|
|
Paté de hígado de cerdo |
360 |
|
|
Pancita |
280 |
|
|
Rinón |
300 a 500 |
|
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Sesos |
2 054 |
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AVES |
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Pollo (sin piel) |
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Carne blanca |
85 |
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Carne oscura |
93 |
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Pavo (sin piel) |
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Carne blanca |
69 |
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Carne oscura |
85 |
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PESCADO |
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Trucha, charales, blanco de |
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Pátzcuaro,
sierra y huachinango |
57 a 64 |
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Salmón |
87 |
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Atún |
65 |
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MARISCOS |
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Abulón |
106 |
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Almeja |
67 |
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Calamar |
71 |
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Camarón |
195 |
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Cangrejo King de Alaska |
53 |
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Jaiba |
100 |
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Langosta |
72 |
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Ostión |
109 |
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Pulpo |
89 |
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HUEVO (YEMA) |
500 (una pieza = 275) |
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LÁCTEOS |
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Crema
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139 |
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Chocolate con leche |
20 |
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Helado de crema |
44 |
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Leche entera |
13 (una taza = 33) |
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Leche semidescremada |
8 |
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Leche descremada |
3 |
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Mantequilla |
230 (una cucharada = 31) |
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Queso cottage |
10 |
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Queso crema |
139 |
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Queso doble crema |
190 |
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Queso gruyere, manchego, |
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Chihuahua, Oaxaca, Roquefort y
añejo |
73 |
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Requesón, yogurt |
6 |
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ADEREZOS |
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Mayonesa |
240 |
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NOTA: Todos
los alimentos de origen vegetal (cereales, leguminosas, tubérculos, frutas y
verduras y derivados) que no contengan grasas animales, aceite de coco o de
palma (por ejemplo, pan dulce, pasteles) carecen de colesterol. |
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Carnes:
Res, puerco, cordero. Procure consumir carne magra. Elimine toda la grasa
visible antes de cocinar la carne.
Carnes frías. Consuma muy poca cantidad si contienen mucha grasa; coma
poco queso de puerco, salami, tocino y salchichas (hot dogs). Las carnes
frías contiene gran cantidad de grasa oculta (no visible).
Vísceras. Limite el consumo de vísceras como hígado, corazón, sesos,
pancita, mollejas y riñones pues son muy ricas en colesterol. No las consuma
más de dos veces por mes.
Aves. Elimine la piel y la grasa visible que queda debajo de
ésta. Pollo y pavo pueden ser buenos sustitutos de la carne de res, aunque
contienen mucho menos hierro que ésta. Se recomienda no freír la carne ni
cubrirla con salsas ricas en grasa (crema o mantequilla).
Productos del mar. Prefiera el pescado a las carnes rojas, sobre todo si son
grasosas. Los productos del mar contienen colesterol pero generalmente carecen
de ácidos grasos saturados. Es importante evitar la fritura en grasas saturadas
(mantequilla) o cubrir el guiso con salsas ricas en grasa (crema entera,
mantequilla, etc.). Las sardinas y el atún enlatados vienen generalmente en
aceite, se pueden consumir pero con moderación.
El contenido de colesterol en los mariscos es
variable. Sin embargo, se pueden consumir en forma moderada, al igual que todas
las carnes. ¿Qué significa "consumir en forma moderada"? Pues
consumir no más de 170 gramos por día de la carne que se trate. En el caso del
camarón, cuyo contenido en colesterol es elevado, se sugiere limitar su consumo
a dos veces al mes como máximo.
Recuerde que el contenido en colesterol y grasas
totales por cien gramos de carne cocinada lo puede consultar en la tabla 2.
Productos lácteos
Consuma leche descremada o semidescremada (2% de
grasa) en lugar de leche entera, que contiene aproximadamente 4% de grasa.
Modere el consumo de quesos naturales (Roquefort,
gruyère, camembert, brie, quesos crema, parmesano, cheddar) y quesos procesados
(manchego, Chihuahua, queso amarillo, queso para untar); sustitúyalos por queso
fresco, cottage o aquellos que contengan grasas vegetales.
Prefiera yogur descremado o bajo en grasa (de 1 a
2%).
Sustituya la crema, en las recetas que la
requieran, por leche descremada evaporada (la encuentra a veces en los
supermercados con la leyenda "sin colesterol").
Prepare los dips o aderezos para ensalada
con yogurt natural semidescremado o con queso cottage.
Procure consumir productos lácteos en la cantidad
que no rebase el requerimiento diario de calcio (en general dos vasos de leche
descremada por día).
Huevo
Los expertos aconsejan no consumir más de tres
yemas de huevo por semana debido a la cantidad de triglicéndos y colesterol que
contienen. Algunos alimentos procesados contienen yema de huevo entre sus
ingredientes; trate de detectarlos y evítelos. Las claras de huevo no contienen
colesterol y pueden consumirse sin problema. En las recetas de cocina que
requieran huevo puede sustituir uno entero por dos claras.
Frutas y verduras
Incluya frutas y verduras en cada comida, como
entremés o como postre. Son ricas en vitaminas (carbohidratos y vitamina C),
fibra y minerales y aportan poca energía. Retardan la absorción de nutrientes
en el intestino y ayudan a evacuarlo.
Cereales y tubérculos
Este grupo incluye alimentos derivados de maíz,
trigo, arroz y avena (cereales), camote y papa (tubérculos). Son altos en
carbohidratos y contienen muy poca grasa; sin embargo no deben consumirse en
exceso dado su elevado contenido calórico, lo cual puede propiciar un aumento
de peso. Prefiera los cereales integrales, que aportan fibra y vitamina E, a
las harinas refinadas (presentes en pastas para sopa, pan blanco, etc.).
Leguminosas
A este grupo pertenecen el frijol, la haba, el
garbanzo, la lenteja, la soya, el chícharo. Las leguminosas son un buen
sustituto de la carne ya que son ricas en proteínas, contienen muy poca grasa y
además aportan fibra y almidón. Sin embargo, como tienen un elevado contenido
en carbohidratos, conviene consumirlas con medida, sobre todo en caso de
sobrepeso.
OTRAS RECOMENDACIONES ACERCA DE LA ALIMENTACIÓN
Azúcar y sal
Procure limitar el consumo de dulces ricos en
azúcares simples. Consuma frutas, yogurt de frutas bajo en grasa o nieves de
fruta en lugar de pasteles, galletas o helados de crema.
Modere la ingestión de sal (cloruro de sodio). El
pan blanco contiene mucho sodio. Los embutidos contienen mucho sodio también,
además de grasas. Lo mismo sucede con los productos enlatados, en los que con
frecuencia se usa benzoato de sodio como conservador.
Los postres y pasteles son ricos en azúcar, grasas
y colesterol. Mejor modérese.
Bocadillos, botanas, aperitivos
De preferencia consuma galletas de harina integral
o galletas soda, frutas y verduras en lugar de cacahuates, papas fritas,
chicharrones y otras frituras, pues tienen alto contenido en sal y en calorías.
Alcohol
Recientes estudios permiten afirmar que el consumo
moderado de alcohol, y más concretamente de vino tinto, contribuye a elevar el
nivel de triacilglicéridos y de lipoproteínas de alta densidad (las del colesterol
bueno) en el suero sanguíneo. Un consumo moderado significa no ingerir más
de 60 u 80 gramos diarios. Si rebasa esta cantidad, el efecto del alcohol se
revierte y resulta perjudicial, por lo cual los expertos no recomiendan
específicamente el uso de alcohol en la prevención de la enfermedad coronaria.
Fibra
La fibra dietética insoluble, como la celulosa que
contiene el salvado de trigo, aumenta el volumen de las heces y contribuye al
funcionamiento normal del colon. Pero tenga cuidado, pues ingerir fibra
insoluble en exceso puede producir trastornos gastrointestinales e incluso
interferir con la absorción de nutrientes vitales, como el calcio. Este tipo de
fibra tiene muy poco o ningún efecto sobre los niveles de colesterol en sangre.
La fibra soluble que se encuentra, por ejemplo, en
frutas, verduras, frijol y tortilla, si se consume en cantidad elevada (entre
15 y 25 gramos diarios) parece que hace bajar el colesterol sanguíneo entre 5 y
15 por ciento. El consumo elevado de fibra soluble puede producir trastornos
gastrointestinales, pero la tolerancia mejora cuando se consume con frecuencia.
Métodos de cocción
Prefiera aquellos que requieran poca o ninguna
grasa: alimentos cocinados al vapor; hervidos, asados o fritos con muy poca
grasa y escurridos. Puede usar el horno de microondas o sartenes con
revestimiento antiadherible. Limite las frituras y evite freír con grasas
saturadas (mantequilla, manteca).
Las sopas y los guisados deben enfriarse después
de cocidos para poder retirar al cabo de algunas horas la capa de grasa que se
forma en la superficie.
Al preparar los alimentos restrinja el uso de sal
pues ésta puede elevar la presión arterial en algunas personas.
Si come fuera de casa
Ordene alimentos que no tengan crema ni
mantequilla. Si es posible, evite el consumo de salsas que contengan tocino,
huevo duro picado, queso, semillas de ajonjolí o girasol y aceitunas (que
contienen mucha grasa y sal).
Pida margarina en lugar de mantequilla y sólo unte
una poca en el pan o en las papas cocidas.
Si la ración de carne excede el tamaño de la palma
de la mano (de 85 a 100 gramos), deje el excedente o lléveselo a casa para
consumirlo en otra comida.
Escoja ensaladas de verdura o fruta, pida el
aderezo aparte y úselo con moderación.
EL EJERCICIO
Cuando se trata de cambiar hábitos sobre
alimentación y estilo de vida a largo plazo resulta beneficioso incorporar a la
dieta un programa regular de ejercicio. El ejercicio más útil incluye aquellas
actividades en las que se desplaza el cuerpo a lo largo de una distancia, como
caminar, subir escaleras, correr, montar en bicicleta o nadar.
La condición cardiovascular mejora con el
ejercicio regular, de intensidad moderada, durante 15 a 30 minutos por lo menos
cada tercer día. Sin embargo, es recomendable que las personas que pertenecen
al grupo de alto riesgo eviten el ejercicio vigoroso, o si lo hacen debe ser
solamente bajo control médico y supervisión de personal entrenado.

Figura
4. Esto me ayudará a cambiar mis hábitos de alimentación y a ganar la vuelta
ciclista.
EVALUACIÓN DEL TRATAMIENTO DIETÉTICO
Después de iniciar la dieta se recomienda medir el
colesterol a las 4 o 5 semanas y luego a los tres meses. Este es el tiempo
necesario para que la persona adopte nuevos hábitos de alimentación y su
organismo responda al cambio de dieta. Si la respuesta es satisfactoria, es
decir, si las cifras de colesterol total son:
· inferiores a 240 mg/dl, en el caso de las personas sin cardiopatía o sin
otros dos factores de riesgo,
· inferiores a 200 mg/dl, en el caso de personas con cardiopatía o con dos
factores de riesgo,
es recomendable medir el nivel de colesterol-LDL
para confirmar si bajó. Si el resultado es positivo, habrá que iniciar una
etapa de revisiones periódicas a largo plazo; si no, sería necesario intentar
de nuevo con la dieta de la primera etapa o iniciar la segunda etapa del tratamiento
dietético. Si se decide esto último hay que hacer una revaluación al cabo de 3
a 4 semanas y otra a los tres meses de iniciada la dieta. Si con esto se logra
bajar el colesterol total y el colesterol de LDL, se puede iniciar un control a
largo plazo; si no, sería recomendable que un médico interviniera para ordenar
un tratamiento con los medicamentos pertinentes.
Si la persona tiene éxito por medio de la dieta es
recomendable que siga este patrón alimenticio indefinidamente. Conviene que
mida su colesterol total cada seis meses.

Figura 5. ¡Por supuesto! Debo comer lo que no me gusta.
A veces se necesita un año o más para
aprender a cambiar de costumbres dietéticas. Algunos médicos prefieren iniciar
un tratamiento con medicamentos demasiado pronto, en lugar de hacer un esfuerzo
por cambiar los hábitos alimentarios del paciente. Hay que procurar resistirse
a esta tendencia. Es más provechoso para el paciente enseñarle a cambiar sus
costumbres en relación con la comida que someterlo prematuramente, y a veces
sin necesidad, a una terapia medicamentosa que suele ser de larga duración
y costosa. Hay que dar al paciente el tiempo de acostumbrarse al cambio de
dieta para alcanzar los nuevos objetivos.
TERAPIA DIETÉTICA PARA GRUPOS ESPECIALES
Personas de edad
En el caso de las personas de edad clasificadas en
alto riesgo la dieta debe equilibrarse con cuidado para evitar que se afecte su
buena nutrición. Entre los ancianos es común que la nutrición sea inadecuada.
Este grupo de individuos únicamente podrá seguir la primera etapa del
tratamiento dietético, ya que debe evitar las dietas muy restringidas.
Mujeres embarazadas
Durante el embarazo se elevan los niveles de
colesterol y de triacilglicéridos, alcanzando un máximo en el tercer trimestre.
Este incremento generalmente carece de significado clínico. Algunos
investigadores recomiendan, sin embargo, medir las concentraciones de
colesterol y triacilglicéridos en la semana 28 de la gestación. Si se detecta
colesterol de LDL elevado al cabo de 6 u 8 meses después del parto esto puede
indicar una predisposición a tener colesterol elevado y la mujer deberá
someterse a controles periódicos.
Personas con cifras en el límite con las de
alto riesgo
Aquí se incluyen los individuos que tienen cifras
de colesterol total entre 200 y 239 mg/dl. Estas personas corren un riesgo de
enfermedad cardiovascular superior a las que presentan niveles de colesterol
más bajos. No necesitan tratamiento con medicamentos pero es conveniente que
reciban información dietética. Lo aconsejable en el caso de este grupo es
estimar la situación clínica de cada individuo, considerando todos los factores
de riesgo presentes (obesidad e hipertensión, por ejemplo).
Se sugiere una revaluación a intervalos de 1 a 2
años. Cuando una persona sabe que va a ser evaluada periódicamente se motiva a
seguir la dieta recomendada.
Por ningún motivo se deberá recurrir a la
automedicación; solamente un médico puede ordenar y controlar adecuadamente un
tratamiento con medicamentos.
EL TEMA del colesterol ha salido del ámbito del lenguaje
estrictamente científico para entrar en la conversación del hombre de la calle.
Actualmente los análisis clínicos de rutina
incluyen la medición del nivel de colesterol, con lo cual los pacientes se han
ido familiarizando con este término. Por otra parte, los compradores habituales
de los supermercados encuentran hoy numerosos productos con la etiqueta
"sin colesterol". Todos conocemos a alguien que por tener el
colesterol elevado debe recurrir a control médico y dietético. Por último, los
medios masivos de comunicación al divulgar noticias relativas al control y
prevención de las enfermedades de nuestro tiempo (entre los cuales está el
infarto de miocardio) hacen referencia al coloesterol. De alguna manera todas
estas circunstancias han contribuido a alertar a la población acerca de
posibles peligros relacionados con este compuesto químico.
El colesterol no es en sí una enfermedad ni un
veneno. Como vimos, los animales lo producen en su organismo y es esencial para
el buen funcionamiento de éste. Ahora bien, se ha demostrado que
concentraciones elevadas de colesterol en la sangre constituyen un peligro para
la salud: el riesgo de enfermar de ateroesclerosis y por lo tanto de sufrir
accidentes cardiovasculares, entre los cuales está el infarto de miocardio, que
tantas muertes súbitas cobra.
La concentración elevada de colesterol en la
sangre no es la única causa de la ateroesclerosis. Numerosos estudios de
poblaciones en diversas partes del mundo han contribuido a esclarecer, como
hemos visto, el papel de otros múltiples determinantes de la enfermedad.
Sin embargo, dado que el nivel de colesterol
sérico ha sido identificado como el principal factor de riesgo en el desarrollo
de la enfermedad coronaria (primera causa de muerte en los países
desarrollados), la comunidad de científicos ha dedicado mucho tiempo y
cuantiosos recursos a investigar los mecanismos de control de los niveles de
este compuesto en la sangre y a desarrollar los medicamentos que ayudan a reducirlos.
La concentración del colesterol en la sangre está
determinada por factores hereditarios y ambientales. En nuestra mano está el
control de los ambientales, en especial el tipo y la cantidad de alimentos que
consumimos.
En Estados Unidos se ha reducido la mortalidad por
enfermedad coronaria y por accidentes cerebrovasculares como consecuencia de
cambios en la dieta y del control del colesterol. Diferentes estudios
realizados recientemente demuestran que el porcentaje de hombres y mujeres con
niveles de colesterol sérico iguales o superiores a 260 mg/dl ha bajado
notablemente. La disminución del consumo de grasas animales ha contribuido a
reducir la concentración del colesterol hacia las cifras deseables.
En los países en desarrollo no se tienen datos precisos
y actualizados sobre la frecuencia de la ateroesclerosis en la población
general, aunque se sabe que ésta ha ido en aumento en los últimos años. La
ateroesclerosis suele afectar con mayor frecuencia a grupos urbanos de hábitos
alimentarios similares a los de países con economías desarrolladas; como estos
grupos no representan a la mayoría dentro de la población general, las
complicaciones de la ateroesclerosis todavía no son una carga para las
instituciones de salud.
Las crisis económicas hacen que la población de
escasos recursos se vea obligada a sustituir costosos alimentos de origen
animal por otros más baratos, generalmente de origen vegetal. El resultado es
que disminuye el consumo de ácidos grasos saturados de colesterol y se
incrementa el consumo de alimentos ricos en fibra; estos cambios de hábitos,
como ya sabemos, reducen el riesgo de enfermedad coronaria. Sin embargo, estos
hábitos corren siempre el peligro de no ser duraderos, pues la población tiende
a aumentar el consumo de productos de origen animal en cuanto mejora su
situación económica.
En términos generales, la dieta del mexicano no
propicia el desarrollo de la ateroesclerosis, ya que tradicionalmente no
incluye cantidades excesivas de productos de origen animal, como los lácteos y
la carne, y contiene abundantes alimentos ricos en fibra, como el frijol, el
maíz, el chile, frutas y verduras variadas, disponibles en México en cualquier
época del año. Por esto es importante tratar de seguir costumbres alimentarias
y no modificarlas, por más atractivas que resulten las de otras culturas.
Para poder discernir si un cambio que beneficie
nuestra salud es oportuno necesitamos estar conscientes de lo que sucede en
nuestro cuerpo y evitar riesgos que los científicos tienen hoy claramente identificados.
Orientar en este sentido ha sido el hilo rector de este libro; esperamos haber
dado cumplida respuesta a aquellas personas deseosas de información sobre el
colesterol y haber proporcionado datos suficientes sobre los patrones
dietéticos que son adecuados para prevenir la devastadora enfermedad coronaria,
al margen de hábitos alimentarios extranjeros o de intereses comerciales.
Benquerencia 1
http://212.34.137.27/~benqueb/